Nunca pensé que a los 58 iba a volver a sentir mariposas en el estómago. Empecé esto sin ninguna expectativa y hoy me siento más tranquila, más yo, y abierta a compartir mi vida con alguien sin perder mi independencia.
Después de los 60, todavía puede pasar algo bonito.
Descubre cómo otras mujeres están dejando atrás la resignación, reconectando consigo mismas y abriéndose nuevamente a una compañía auténtica, tranquila y consciente, sin renunciar a la paz y libertad que tanto les costó construir.
Historias de mujeres que decidieron no resignarse
Después de mi separación pensé que esa parte de mi vida ya se había cerrado. Esta clase me ayudó a ver las cosas distinto, a recuperar la ilusión y a conectar de nuevo conmigo misma antes que con nadie más.
Me sentí acompañada todo el tiempo, sin sentirme juzgada. Poco a poco fui recuperando la confianza que había perdido y hoy me atrevo a abrir puertas que antes ni consideraba.
Algo tan sencillo como volver a arreglarme para salir a caminar cambió mi ánimo por completo. Ya converso más, conozco gente nueva y me siento visible otra vez, algo que creía perdido.
Dejé la resignación atrás. Reconecté conmigo misma primero, y hoy vuelvo a creer que todavía puede pasar algo bonito en mi vida. Este proceso lo cambió todo.