Nunca pensé que a los 58 iba a volver a sentir mariposas en el estómago. Empecé esto sin ninguna expectativa y hoy me siento más tranquila, más yo, y abierta a compartir mi vida con alguien sin perder mi independencia.
No tienes que elegir entre tu libertad y sentirte acompañada.
Conoce una forma diferente de abrirte al amor en esta etapa: sin dramas, sin perder tu independencia y sin conformarte con cualquiera, para construir relaciones desde la calma, la autenticidad y la experiencia que hoy tienes.
Historias de mujeres que decidieron no resignarse
Después de mi separación pensé que esa parte de mi vida ya se había cerrado. Esta clase me ayudó a ver las cosas distinto, a recuperar la ilusión y a conectar de nuevo conmigo misma antes que con nadie más.
Me sentí acompañada todo el tiempo, sin sentirme juzgada. Poco a poco fui recuperando la confianza que había perdido y hoy me atrevo a abrir puertas que antes ni consideraba.
Algo tan sencillo como volver a arreglarme para salir a caminar cambió mi ánimo por completo. Ya converso más, conozco gente nueva y me siento visible otra vez, algo que creía perdido.
Dejé la resignación atrás. Reconecté conmigo misma primero, y hoy vuelvo a creer que todavía puede pasar algo bonito en mi vida. Este proceso lo cambió todo.